El Fenómeno en ARGENTINA |
La fiebre de los platillos voladores llegó a nuestro país el 12 de julio de 1947, con una observación en La Plata. Luego la temperatura ovni iría en aumento, hasta confirmarse que en la Argentina es una de las zonas más frecuentes por estas asombrosas manifestaciones aéreas. Y donde se producen los encuentros cercanos más increíbles.
OVNIS
INDUSTRIA NACIONAL
La
República Argentina fue uno de los primeros países alcanzados por la onda
expansiva del fenómeno "platillo volador": el 13 de julio de 1947 el
ya desaparecido diario Noticias Gráficas informaba que en La Plata "un
grupo de vecinos de las calles 56 y 25 aseguraron haber visto una esfera rojiza
atravesando vertiginosamente el espacio". Después de comentar que "lo
único aceptable aceptable hasta ahora es que se trata de globos sonda", el
redactor del vespertino reflejaba el fervor que reinaba por aquellos días señalando
que "ésta mañana, no más, una voz masculina nos aseguró, por teléfono,
que acababa de pasar, a la altura de Villa Crespo, otro "plato
volador". La fiebre platillista comenzaba a generar testigos locales. En
1980, integrantes del grupo ufológico CEFANC (Centro de Estudios de Fenómenos
Aéreos no Convencionales) visitaron varias hemerotecas para conocer el aspecto
de la controversia cuando todo empezó. Leer aquellas noticias -escribieron-
resultó una experiencia apacionante. Los cronistas de la época no se
esforzaban en elaborar informes detallados y transcribían las noticias con
cierta ligereza, alguna picardía y bastante de impaciencia. En sus notas
transmitían su atrapante clima de suspenso: el misterio debía resolverse de un
momento a otro, pero lo que estaba claro es que ninguna hipótesis parecía
mejor que la otra. Ya que "el asunto se presta para ello". Todavía
nadie pensaba en los extraterrestres y sí, en cambio, en la posibilidad de que
fueran armas secretas en poder de los aliados. Una noticia publicada el 23 de
julio de 1947 daba cuenta de un sorprendente caso en Rosario. "La
gente que a las 21:50 estaba apostada en la calle Maipú y Rioja fue
privilegiada, pues pudo ver platillos voladores hasta hartarse". lo
curioso es que los observadores dan hasta las medidas del plato, la altura sobre
el horizonte y demás detalles matemáticos. Era un disco blanco de luz viva que
pasaba ondulando en zig-zag, impulsado con una velocidad casi vertical. Duró
menos de un minuto. "Si bien los medios locales recién comenzaron a cubrir
la oleada en el mes de julio - perdiéndose incluso la famosa observación de
Kenneth Arnold -, la polémica que se había desencadenado en los Estados Unidos
no podía dejar a nadie a la zaga. Los platillos ya habían hecho sonar su
chin-chin en Milán, Sydney, Gibraltar, Sud África, Brasil, Santiago de Chile y
hasta Japón. Nuestro país, que a su modo también entraba en la crisis pos-bélica,
se hacía eco de las primeras consecuencias de la guerra fría y anunciaba en la
primera plana de los periódicos que la tecnología desarrollada en el fragor
del combate ahora estaría al servicio de la investigación de los enigmas de la
ciencia.
Durante
1946, un año antes de que la epidemia platillista comenzara a extenderse,
algunos medios anticiparon que las polémicas no tardarían en lanzarse a la
conquista del espacio y explorar la atmósfera de otros planetas: "El Radar
triunfa sobre el misterio en la Luna" (Clarín, 26/1, donde se informaba
que EE.UU. había registrado el eco de ondas radioeléctricas enviadas al satélite
-, "El viaje a la Luna y la Vida en otros Planetas" (Clarín, 27/1),
"Estados Unidos tiene Cohete por radio hasta 80 km". (La Razón,
30/1). El jueves 3 de enero de ese año -1946- los matutinos que se cernían
sobre el país, más precisamente en la capital de la provincia de Buenos Aires.
"A un marino se le apareció el 'Buque Fantasma' en el Puerto de La
Plata" (La Razón, 3/1), o esta otra: "Ahora resulta que en La Plata
también hay espíritus malignos y muebles que se mueven, pero el fantasma no
aparece" (La Razón, 5/1). No en vano, entonces, a nadie le asombró que la
primera observación de un ovni se informara en esa ciudad.
EL
SANTUARIO DE LOS "ET"
En
enero de 1986 una "mancha" espectacular apareció en la Sierra del
Pajarillo, cerca de Capilla del Monte en la
provincia de Córdoba. La intendencia hablo de una "prueba irrefutable del
aterrizaje de un ovni". Para subrayar el aspecto increíble del círculo,
señaló que los pastos estaban quemados "de arriba abajo", como por
acción de una fuente calórica intensa que se habría posado sobre el monte.
Otros, en cambio, opinaron que se trató de un incendio común y silvestre. Pero
si bien este fue el caso que detonó la psicosis platillista en Capilla, los
relatos de ovni en la zona se repiten desde hace años. Grupos de meditadores,
como los del FUPEC, han fotografiado Extrañas luces en el cielo de Capilla. A
las trayectorias registradas por la cámara le atribuyen significados estéticos.

A
los capillenses no les extraña que tanto los porteños como los peregrinos que
llegan de todos los puntos del país se sientan atraídos por el halo enigmático
que parece envolver la región. El Uritorco, verdadero vigía que, con sus 1950
metros de altura, domina ese escenario casi cinematográfico, es cuna de un rico
folclore mágico. Uritorco significa "cerro de los loros". Así fue
llamado por los antiguos dueños del lugar, los barbados comechingones, quienes
a principios del siglo XX eligieron como centro de sus reuniones místicas el
pie del imponente cerro. Distintas tribus del Cono Sur, en ese tiempo,
deliberaban en "La Toma" con el propósito de unificar las naciones
indígenas. El ufólogo Rubén "Gurú" Morales, autor de un libro que
no en vano se titula El Santuario Extraterrestre, ha investigado
profundamente los misterios de Capilla del Monte llegando a la conclusión que
es bastante sintomático que los nuevos místicos descubran en el Uritorco su
punto de encuentro. El aporte más reciente al acervo legendario del "cerro
mágico" también les pertenece. Es el mito de la ciudad subterránea de
"Erks", que según los grupos mesiánicos constituye una
"base" utilizada por los extraterrestres para efectuar sus operaciones
en el planeta. Desde 1987 fueron realizadas varias expediciones con el propósito
de localizar esta "ciudad". Pero la entrada a "Erks" - que
al comienzo era imaginada como una suerte de "chimenea térmica"- no
apareció por ningún lado. El profesor Monir Addur, ex secretario de cultura de
la municipalidad, llegó a la conclusión de que se trataba de uno de los tantos
rumores fantásticos que abundan en Capilla. Curiosamente, las sectas
platillistas afirman que la entrada a la ciudad perdida no es
"material" sino "para-dimensional", y que por eso permanece
invisible. Dicen que no precisan de mayores pruebas para creer en su existencia
y cuentan que en las noches serenas llegan a oír ruidos monótonos, como de
maquinarias y hasta voces de "gente que vive y trabaja debajo de la tierra,
extrayendo materiales radiactivos".
El
último avistamiento ovni registrado en Capilla del Monte ocurrió en enero de
1991, cuando un grupo de estudiantes universitarios, liderados por el ufólogo
Oscar Alemanno, distinguieron sobre las sierras, a unos 60º de altura, una
pequeña luz extraña que parecía moverse siguiendo la rutina de la bóveda
celestes. Observada con prismáticos, consistía en 'una esfera blanquecina
atravesada por una raya vertical", En cierto momento, la luminosidad dejó
de verse, pero la enigmática traza quedó dibujada en el cielo, hasta que
comenzó a diluirse. En las estribaciones del cerro Uritorco, en verdad, pueden
recopilarse narraciones para el gusto de todos los amantes del misterio. Desde
monstruos submarinos en el Dique Los Alazanes hasta teletransportaciones. Sean
sueños o pesadillas, los fenómenos de Capilla siguen a la espera de una
investigación científica capaz de esclarecer cada uno de esos misterios.
Hoy
en día, Capilla del Monte se ha transformado en un verdadero
"santuario". Miles de turistas la visitan por su gran
"mancha". Vigilias, campamentos y hasta grupos "adoradores de los
ovnis", todo es posible.
LOS
INVESTIGADORES ARGENTINOS
Como
sucedió en tantas otras partes del mundo, el afán por resolver las intrigantes
apariciones de ovnis movió a
muchos apasionados a formar grupos dedicados a su
esclarecimiento. Los precursores quizá fueron Ariel Ciro Rietti y Cristian
Bogt, quienes a principios de 1950 fundaron la CODOVNI, Comisión Observadores
de Ovnis, Vogth escribió uno de los primeros libros sobre el tema, El
misterio de los platos voladores (1956). Antes que él, en 1952, los
hermanos Jorge y Napy Duclout habían publicado un curioso volumen titulado "Origen,
Estructura y Destino de los Platos Voladores". Otro investigador de
renombre fue el Padre Reyna. Desde el Observatorio Adara de San Miguel, Buenos
Aires, la noche del 14 de noviembre de 1964, pudo observar las curiosas
maniobras de un objeto en proximidades del satélite ECO II. A través del
telescopio, Reyna estimó su diámetro, que habría sido de unos 100 m y su
impresionante velocidad. Ya por entonces, en un tiempo que dedicarse al fenómeno
ovni era severamente cuestionado, el actor Fabio Zerpa comenzaría su tarea de
divulgación, ofreciendo conferencias, audiovisuales y participando a menudo en
programas de televisión, hechos que transformarían al fenómeno ovni en asunto
de debate público. A fines del '60 se publicarían dos obras de importancia
debidas al profesor Oscar A. Uriondo, quien junto a Roberto Banchs fundaría el
CEFAI (Centro de Estudios de Fenómenos Aéreos Inusuales). Otro título clásico
de la época fue Los platos voladores y sus tripulantes, preparado por el
Teniente Coronel (RE) Eduardo Tucci y el periodista Alberto Giordano. En 1974 se
produjo otro hito trascendente para la ovnilogía local. El doctor Oscar Galíndez,
fundador del CADIU (Círculo Argentino de Investigaciones Ufológicas), lanzó
la revista OVNIS, un desafío a la ciencia, que desde sus páginas
fomentaría la creación de grupos juveniles que dieron lugar a la formación de
nuevas generaciones de investigadores del tema. Poco después sería organizada
la CIU (Comisión de Investigaciones Ufológicas), institución animada por el
licenciado Guillermo Roncoroni que, con su revista UFO PRESS, intentó
darle a la controvertida cuestión de los ovnis una jerarquía científica.
En
1978 fue fundada la FAECE (Federación Argentina de Estudios de la Ciencia
Extraterrestre). La sigla asustó a los científicistas, que no se sumaron a la
iniciativa. Pero esta entidad organizó los principales encuentros ufológicos
realizados desde entonces en el país.

CASO
VICTORIA: TEMA DE ESTUDIO
Por
Alberto Rafael Frutos (investigador santafesino)
Fue
la tajante determinación que tomamos con quien compartimos las investigaciones
de Ovnilogía, con Oscar R
Mendoza, luego de recibir una verdadera oleada
informativa procedente de aquella ciudad entrerriana.
Los
hechos descriptos venían acompañados de una filmación en video tomada por un
camarógrafo de la única empresa televisiva de ese lugar, ordenada por un
prestigioso periodista local, y que ATC se había encargado, también, de
difundirla por todo el país.
Mayor
interés tomé cuando otro periodista había sido protagonista de un caso OVNI
llamativo en Victoria. Me refiero a JOSÉ PEREZ SCHEKTEL de EL LITORAL quien
hizo puntuales referencias de lo que había observado y de las investigaciones,
desde su óptica objetiva, realizara en el lugar, junto con un fotógrafo de la
misma empresa.
Persuadidos
del interés despertado en aquella zona, invitamos a un especialista en imágenes,
Luís Cazes, para investigar y registrar los testimonios.
En
Victoria contamos con la guía magistral del periodista RAMÓN PEREYRA, maduro
profesor a quien hoy califico como el primer escéptico de aquellos
acontecimientos, puesto que algunos testigos se encuentran recomponiendo sus
relaciones con él ante las primeras e incisivas indagatorias.
El
aporte de PEREYRA nos permitió llegar directamente a testigos calificados y que
anteriormente no habían prestado su testimonio, situación que nos hizo ganar
un tiempo importante, del 15 de agosto.
En
el lugar de los hechos supimos que la filmación representaba apenas una porción
pequeña de la serie de sucesos OVNI de Victoria, ya que se sumaron huellas y
seres extraños.
Hoy
llegamos a la conclusión que en esa ciudad no hay "psicosis
colectiva" al revisar cuidadosamente cada reportaje que recogimos, pero
esta apreciación es sólo un aspecto válido de los restantes.
A
las 20:30, cuando estábamos hablando con los integrantes de una familia que
fuera testigo de uno de los hechos, dos objetos luminosos se presentaron ante
nuestros ojos.
Nuestros
aparatos no estaban preparados para los registros porque nuestra misión, en
esos momentos era otra, la de recoger testimonios y evidencias de los hechos
denunciados, de todas formas organizamos rápidamente la observación grabando
nuestras voces y una parte del recorrido de una de aquellas "luces
nocturnas extrañas" que se convirtiera después en un disco perfecto
flanqueado por dos pequeñas luces en el borde.
Los pocos minutos que duró aquello nos hizo olvidar de la cantidad de gente que se había concentrado en la costanera victorease, más de 50 personas habían sido también testigos.Hacer en pocas líneas una descripción detallada de esa observación considero inadecuado, pero no, expresar la satisfacción de haber comprobado y que se nos repitiera en la semana siguiente, con nuestros propios ojos que los sucesos de Victoria son cosa seria, digna de un estudio científico, con la disciplina necesaria de abordaje, y no con la ligereza de otras ramas de la ciencia, para encontrar la verdadera respuesta al "¿por qué?" de estas presencias. Alberto Rafael Frutos. Director del Instituto Superior de Ovnilogía. Santa Fe – Argentina -
Ver también: Los expedientes de las FF.AA