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Ovnis: Sectas y cultos |
Fuente: Lo desconocido (Director: Dr. Fernando Jimenez del Oso)
Los contactos establecidos entre los tripulantes de los ovnis y los seres han tenido múltiples consecuencias, no sólo para los sujetos contactados individualmente considerados, sino también de una manera social, dando lugar a grupos que creen y siguen los mensajes del lejano espacio. Hay muchos de ellos; y puede decirse que la mayoría no intenta hacer proselitismo. Pero también se han llegado a convertir en verdaderas sectas, defensoras de las intenciones de sus extraterrestres inspiradores, a los que rinden pleitesías y culto como si de nuevos mesías se tratara. El tema, por intervenir en el sentimiento, es muy confuso a la hora de estudiarlo fríamente. En los extraterrestres se cree o no se cree; y con sus mensajes sucede lo mismo. En cualquier caso, se trata de un asusto de suma trascendencia que necesita un comentario y un análisis.
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Sería inútil intentar aproximarse al mecanismo de convicción que se pone en marcha en el espíritu de los contactados en el momento de recibir los mensajes por parte de los extraterrestres. Es un proceso muy personal, y muy íntimo, que da comienzo en la misma raíz del sentimiento de la persona que atraviesa por el trance de haber sido elegido. Pero, si el convencimiento se produce -lo que sucede en casi la totalidad de las veces- es tan profundo y tan total, que el sujeto queda materialmente a merced de los criterios y la voluntad de los mensajeros. Y, lo que es también enormemente curioso, tal dependencia se vive, por lo menos al principio, envuelta en una sensación de felicidad. |
Es lógico que así sea. Lo más normal es que los emisarios -los tripulantes de los ovnis- deslumbren al ser humano contactado con una serie de ideas tan brillantes y trascendentes, que no quepa duda alguna de su superioridad intelectual. En la mente del contactado quedan automáticamente despejadas ciertas dudas que siempre la habían atormentado, y el espíritu queda así abierto y bien dispuesto para nuevas revelaciones. Es a partir de este momento cuando el contacto se vuelve peligroso, porque puede terminar en una verdadera y aberrante dominación, y por lo tanto manipulación, mental y afectiva, cuya única salida será convertir el tema de los ovnis en una especie de dogma de fe, con el que se suele sustituir a la fe que se perdió previamente, dogma que habrá que propagar a toda costa, porque se estima importantísimo para toda la humanidad. Pero, muchas veces, como si de un juego perverso se tratara, tras el convencimiento llega la decepción primero, y la desesperación después, cuando el contactado, que ha vivido por y para difundir los mensajes de los extraterrestres, un día se queda solo, abandonado por sus "amigos del espacio", que no vuelven a aparecer. Todo ha resultado entonces una broma macabra; y el pobre contactado se encuentra, al final, sin solución vital ninguna, con la mente abierta a conocimientos nuevos que él juzga trascendentales, y quizá con la maleta hecha, esperando que -según lo prometieron solemnemente- llegue a un determinado lugar elegido de antemano, el ovni que debía trasladarlo a otro planeta, una nueva tierra de promisión donde él y otros elegidos evitarían ser destruidos en el holocausto final que aguarda a la Tierra de una manera inexorable.