¿Cómo se impulsan? |
HIPOTESIS SOBRE LOS SISTEMAS DE PROPULSION DE LOS OVNIS
Las frecuentes observaciones que los últimos años se han venido realizando de objetos voladores desconocidos, no identificados, han hecho variar el criterio de muchísimas personas, tanto técnicas y científicas, como profanas, en cuanto se refiere a la existencia real de los llamados platillos volantes.
|
En general, el público se muestra cada vez menos reacio en aceptar la hipótesis de que la Tierra no es el único planeta del Universo habitado por una raza inteligente. Y no sólo esto, sino que, a pesar de las burdas narraciones de los desaprensivos y de las fotografías trucadas, también empieza a considerar la posibilidad de recibir visitas procedentes de allende las fronteras de nuestro mundo. |
![]() |
Es sabido que en numerosos países se han formado organizaciones, tanto civiles como gubernamentales, que intentan hallar una explicación plausible a la abrumadora serie de hechos insólitos que están ocurriendo en el cielo.
Se han recopilado infinidad de documentos y versiones, acompañadas de abundante filmografía, que relatan detalladamente estos datos. No obstante la cantidad de testimosios y casos alrededor del mundo, existen muchos interrogantes y dudas acerca de este fenómeno; uno de ellos es de qué manera se impulsan por el espacio, ya que las distancias que separan a la Tierra de cualquier sistema planetario cercano. Este es el tema que se tratará en este apartado; las diferentes hipótesis sobre los sistemas de propulsión.
Hipótesis de propulsión iónica
Volviendo de nuevo a los objetos no identificados, observamos que la mayoría de ellos adopta forma discoidal. Desde un punto de vista aerodinámico, es las perfomances, no son las ideales para navegar a través de una atmósfera. Su forma resulta, a todas luces, más indicada para los desplazamientos en el espacio abierto.
Basándose en su aspecto, el español don Eduardo Buelta ha formulado una hipótesis relativa al funcionamiento de estos aparatos. Según él, la forma discoidal permite un giro del artefacto, sobre su eje, cuya finalidad es la de crear una fuerza centrífuga cuya resultante sea igual intensidad a una gravedad determinada. Es decir, sirve para crear un hábitat adecuado en las rutas interplanetarias. Opina el señor Buelta, que la cabina de la tripulación debe estar cerca del borde del disco y a todo lo largo de él, naturalmente, constituyendo el habitáculo aludido, con la aceleración que sea pertinente.
Sitúa el motor principal de propulsión en el centro de la nave, y lo supone alimentado por energía nuclear. Este motor utilizará el principio de acción-reacción. La dirección del empuje la supone axial (perpendicular al disco), no radial. Es decir, que la máquina avanza "de plano". Para la navegación atmosférica supone la existencia de propulsores auxiliares capaces de moverla en cualquier sentido y dirección, mientras que el motor principal proporciona la fuerza necesaria para neutralizar la aceleración de la gravedad y sostener el aparato en equilibrio.
Para la concepción de su modelo de astronave, se ha basado en una serie de fotografías, obtenidas por Ed Keffel el 7 de mayo de 1952 en Barra de Tijuca (Río de Janeiro). Su idea de la distribución general del aparato encaja perfectamente en las citadas fotografías, y es a partir de ellas que se sirve para el trazado de sus croquis.
Hipótesis de Plantier
La teoría del capitán de la aviación francesa René Plantier, es la de que los ovnis emplean para su propulsión campos de fuerza gravitatorios. Naturalmente, los hipotéticos campos de gravedad de que se sirven los ovnis, se manifestarán de un modo diametralmente opuesto a lo que nosotros estamos habituados a percibir. Sabemos que la fuerza gravitatoria es algo inherente a toda clase de materia. Esta, por pequeña que sea, crea un campo gravitatorio determinado, que depende de la cantidad de materia que se considere.
Los campos gravitatorios, en nuestro Universo, son todos convergentes. Es decir, que el sentido de las líneas de fuerza se dirige hacia la materia creadora de campo, convergen hacia la misma.
Recordemos lo dicho sobre líneas de fuerza. Podemos suponer, no obstante, la existencia de campos gravitatorios divergentes, es decir, de campos en los que el sentido de las líneas de fuerza contrario al de las que corresponden a un campo convergente. De modo, que dejando un cuerpo en entera libertad de movimiento, en el seno del campo, en vez de sentirse atraído hacia la materia creadora del mismo, sufrirá una repulsión y se alejará de ella.
Actualmente se habla de la existencia de esta clase de campos en el Antiuniverso, que, según ciertos teorizantes, tiene una estrecha interdependencia con nuestro universo.
Otras ideas sobre antigravitación
Las últimas investigaciones, relativas a campos gravitarorios, han inducido a los científicos a considerar la existencia de "ondas gravitatorias", que son emitidas por los cuerpos que poseen un movimiento en torno a un centro de gravedad, ondas que representan variaciones periódicas del campo gravitatorio. Se supone que podría obtenerse la creación de ondas gravitatorias merced al uso de la antimateria, empleada como fuente energética.
Hay que decir que la antimateria está formada por partículas elementales, cuyo signo eléctrico es contrario al de las de nuestro mundo normal.
Puede imaginarse la antimateria constituida por átomos tal y como nosotros los concebimos, pero formados por antipartículas, es decir, proyones negativos, electrones positivos, átomos que en su antiuniverso prevalecerán en estado de equilibrio.
![]() |
Ahora bien, en los laboratorios de Física Nuclear se ha observado que cuando las partículas de materia y antimateria se ponen en contacto, perecen en tanto como partículas "materiales", para transformarse en energía de acuerdo con la relación einsteniana E=m*C2, de manera, que la energía obtenida es equivalente a la materia transformada. En el caso concreto de electrones negativos y positivos, su colisión representa su aniquilación como electrones, y la aparición, en su lugar, de una radiación gamma, que, energéticamente, equivale a los electrones destruidos. |
Disponer, pues, de antimateria opuestas en contacto se transforman integramente en energía, cosa que no ocurre con nuestros actuales artefactos atómicas.
¿Cuál de todos estos principios emplean los ovnis para desplazarse? Quizá ninguno de ellos. Incluso hay quien sugiere que se trata de máquinas del tiempo, provenientes del futuro. En ese caso no estaríamos hablando de seres extraterrestres, sino de seres extratemporales, osea, humanos del futuro.
Puede que alguien tenga razón. O puede que no la tenga nadie. Hasta ahora sólo disponemos de hipótesis.
Suponiendo, pues, que los ovnis se sirvan de campos de fuerza como medios de propulsión, cabe presumir (no existe prueba alguna capaz de rebatirlo) que puedan alcanzar velocidades muy próximas a la de la luz, o incluso ésta. Ella trae consigo una grave complicación, respecto a los efectos que tales velocidades pueden causar a unos hipotéticos tripulantes.
La física relativista, nos dice que el Tiempo no es una entidad de carácter absoluto, sino relativo. Hay que aclarar, que el Tiempo no es una ficción creada por la mente humana para nuestra comodidad. Tiene una existencia tan real como la materia, y no debemos suponer que no sea así, a pesar de que nuestros limitados sentidos no sean capaces de aprehenderlo directamente.
Consideraciones sobre el Espacio-Tiempo
Ni el Espacio, ni en Tiempo, ni la Materia, ni la Energía, pueden considerarse como entidades absolutas e independientes unas de otras. Son todo lo contrario, es decir, relativas y se hallan estrechamente ligadas. Forman parte de los constituyentes básicos (que conocemos) del Unicerso.
Cuando hablamos del complejo Espacio-Tiempo nos referimos a una entidad real; constituida en bloque inseparable, y cuya apreciación, por parte nuestra, dependerá del punto de referencia que tomemos, es decir, que ésta, será relativa. Expongamos un ejemplo para intentar esclarecer este concepto.
Supongamos que un tren de una longitud de 80 metros se desplaza con movimiento uniforme, y que en la vía hemos dispuesto dos señales luminosas, una de las cuales será activada por la cabeza del convoy y la otra por la cola. Supongamos, también, que disponemos dos observadores, uno en el centro del tren y otro al lado de la vía, equidistante de las señales, o sea a 40 m. de cada una, equipados, ambos, con un espejo de dos caras, de modo que puedan percibir las dos señales al mismo tiempo.
En el instante en que éstas sean accionadas por el tren, el observador del suelo las verá simultáneamente y la longitud del ferrocarril será, para él, de 80 metros. Sin embargo, el observador que viaja en el tren percibirá primero la señal accionada por ka cabeza del convoy, y fracciones de segundo después la otra, accionada por la cola, y esto, debido a que él se está moviendo al encuentro de los fotones emitidos por la señal hacia la que se dirige, mientras se aleja de los que provienen de la señal de la cola.
Ante este hecho, supondrá que el tren tiene una longitud mayor de 80 metros, puesto que al observar ese retrato en la llegada de la señal procedente de cola, con respecto a la de cabeza, deducirá que cuando la máquina ha accionado ésta, el último vagón no ha alcanzado todavía el mecanismo que active la otra. Vemos, pues, que tanto el tiempo como el espacio (la longitud del tren) varían según se tome uno u otro punto de referencia, en este caso, el talud de la vía o el tren en movimiento.
Otro ejemplo. Considerando el mismo tren y los mismos observadores. Supongamos que el viajero deja caer una piedra desde la ventanilla. Prescindiendo del efecto que causa la resistencia del aire, verá caer la piedra en línea recta. Sin embargo, el observador del talud dirá que el objeto ha descrito una parábola. ¿Qué consecuencia sacamos de ello? Pues la de que ambos tienen razón, y ello en virtud de que el espacio tampoco es absoluto, sino completamente relativo al punto de referencia que elijamos. No es posible que en un espacio absoluto la piedra recorra dos trayectorias distintas. Esta condición es suficientemente válida para demostrar el carácter relativo del espacio.
En cuanto a la teoría de la contracción del tiempo, el francés Langevin la concretó en una historia, muy utilizada en las novelas de anticipación, en la que supone a un cosmonauta que parte de la Tierra en un cohete de gran velocidad, y realiza un viaje que, para él, tiene una duración de dos horas. Mas cuando regresa a nuestro planeta, se encuentra con que han transcurrido muchísimos años y ya no existe ninguna de las personas por él conocidas.
¿Cómo se librarán los hipotéticos cosmonautas, tripulantes de los ovnis, de lo que se ha dado en llamar la paradoja espacio-tiempo? Es algo que ignoramos. Lo que sí sabemos con absoluta certeza, es que, en el complejo Espacio-Tiempo cuatridimensiona, la contracción del tiempo es un hecho.
Como consecuencia de la teoría del campo unificado de Albert Einstein, se sabe que el espacio posee "curvatura". No exactamente con la significación que le damos nosotros al vocablo, sino en un sentido matemático que es imposible plasmar en imágenes mentales. Matemáticamente, se dice que el complejo espacio-tiempo se incurva, se repliega sobre sí mismo, y la consecuiencia que de ello se ha sacado, es que es finito e ilimitado.
Al propio tiempo, la materia con sus campos de fuerza, galaxias, objetos, personas, moléculas, no son más que curvaturas espacio-temporales. Nadie ha demostrado, hasta ahora, que no puedan existir otros pliegues, que sin contituir materia permiten realizar un trayecto más corto entre dos puntos del Espacio.
Como hemos dicho, no somos capaces de imaginarnos el aspecto de semejante Universo, pero podemos extrapolar la idea y aplicarla a un Universo más simple, una superficie esférica, por ejemplo, que es un universo de dos dimensiones. Una esfera no es infinita, pero en el mundo de dos dimensiones, o sea, sin considerar su volumen, teniendo en cuenta únicamente su superficie, sí es ilimitada. ¿Cuáles son los límites? Simplemente, no existen. Es posible, caminando siempre en la misma dirección y sentido, regresar al punto de partidam siguiendo una línea que los antiguos consideraban recta, y que actualmente denominamos línea ortodrámica.
En el Espacio cuatridensional las líneas rectas sufrirán también "curvaturas", de manera que será posible una trayectoria que resulte más "corta" que la línea "recta". Incluso, siguiendo esa línea, podremos regresar al punto de partida, al igual que sucede en el Universo bidimensional, constituido por la esfera aludida.
En todo caso, lo único que podemos decir, es que del Universo real conocemos tan sólo algunos pequeños aspectos, las facetas que únicamente nos son perceptibles a través de nuestros sentidos, y de los ingenios que nuestro intelecto ha creado para ampliar su restringido campo de acción.
Recordemos, una vez más, que, en lo que respecta a los ovnis, nos estamos moviendo en el terreno de la hipótesis, y que, en este caso, todo es posible. Creemos que la postura más indicada, ante cualquier hecho por inverosímil que éste pueda parecernos, debe ser la de una reserva absoluta, en cuanto a la aceptación o negación del mismo se refiere. El empleo del vocablo imposible, debe efectuarse con precauciones sumarísimas.
Todas las cuestiones relativas a los ovnis intentamos explicarlas partiendo de nuestros conocimientos actuales. Con el tiempo, principios que ahora consideramos inamovibles nos revelarán su falsedad, y por ello, creemos que lo más probable es que el día en que se revele totalmente el misterio de los ovnis, cosa que suponemos alguna vez debe suceder, quizá descubramos que la realidad difiere de lo que hayamos sido capaces de imaginar, si no en líneas generales sí, por lo menos, en algunos aspectos.
Federico García Llaurado