| El Fenómeno OVNI... ¿Sin explicación? |
UNA REALIDAD INDISCUTIBLE
| Están
aquí. Surcan nuestros cielos, aterrizan en los lugares más insospechados y se
dejan ver sólo cuando ellos quieren, haciendo gala de una tecnología avanzadísima
y obedeciendo a una lógica y a una moral que, evidentemente, no son las
nuestras. Miles de testigos los han visto y fotografiado de día y de noche; los
gobiernos guardan voluminosos archivos de sus apariciones clasificados con el
sello de "TOP SECRET", y la opinión pública se halla dividida con
respecto a sus intenciones. ¿Vienen a salvarnos o a destruirnos? Pero los ovnis no son un fenómeno de hoy. Parece que nos acompañan
desde hace siglos, y pruebas históricas existen de ello en abundancia. No obstante, ha sido durante los últimos años cuando su presencia, por más frecuente y notoria, ha producido un interés mayor en la gran masa social y ha obligado a que los científicos se ocupen de ello con la intención de conocerlos. La curiosidad ha sido proporcionada por la difusión que hoy tienen los medios de comunicación social. Ellos han distribuido documentos gráficos sorprendentes que han dado la vuelta al mundo y todos sabemos ya lo que es un ovni. |
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O creemos saberlo, porque el tema presenta tal cantidad de matices,
plantea tantas incógnitas y hasta crea tantos problemas que ha dado lugar al
nacimiento de una especialidad concreta en la investigación científica, la
Ufología, cuya misión es desentrañarlos hasta sus últimas consecuencias.
Para lograrlo deberá ir dando respuestas satisfactorias a todos los aspectos
que el fenómeno refleja.
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< Naves de todo tipo sobrevuelan nuestro planeta inpunemente |
EL RETO CONSTANTE DE LA
UFOLOGÍA
Los ufólogos tienen delante un panorama de estudio complejísimo, que requiere la intervención interdisciplinaria de muchas ciencias, todas ellas necesarias para poder explicarse y explicarnos a todos qué son en realidad los ovnis, de dónde vienen, qué energía los impulsa, quiénes los tripulan y qué persiguen con sus visitas. Están analizando con la máxima atención y con todo rigor las evidencias que ofrecen los casos mejor documentados; estudiando con los medios más sofisticados que permite la tecnología actual las imágenes fotográficas y en video; dando fe de los efectos - quemaduras y fusiones- que el contacto de las naves extraterrestres produce en los suelos donde aterrizan, constatando las alteraciones eléctricas en su presencia; realizando mediciones de trayectos y velocidades; elaborando detallados cuestionarios que deben ser cumplimentados por los testigos de los hechos e interpretando los mismos desde el punto de vista de su veracidad y de los matices psicológicos que presentan. La tarea es inmensa. Y no se detiene en la confirmación de los avistamientos que no admiten duda alguna, que son muchos.
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<
Fotografía de un ovni y las ampliaciones de la misma. |
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Análisis
fotográfico de la imagen de un supuesto ovni |
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Hay
que añadir una faceta más sobrecogedora. También la que podrá aclarar las
intenciones de nuestros visitantes o invasores. Se trata - ni más ni menos- de
comprobar qué sucede durante los raptos a que son sometidos algunos testigos
por parte de los tripulantes de los ovnis, qué se puede creer de esta casuística
cada día más abundante y qué repercusiones psíquicas y secuelas físicas
dejan. Sometidos a hipnosis profunda los raptados relatan acontecimientos que
superan incluso las fronteras de la ciencia-ficción, describen los exhaustivos
reconocimientos médicos a los que se han visto obligados en el interior de las
naves, transmiten mensajes - apocalípticos unos, esperanzadores otros- dictados
por unos enigmáticos seres que unas veces son apuestos y de aspecto humano y
otras más bien parecen monstruos de anatomía aberrante. Con frecuencia, el
contactado queda tan convencido de su experiencia que se comporta como un
iluminado poseedor de verdades exclusivas, como si hubiera sido tocado por la
suave ala de un ángel, y sólo espera el momento en que "ellos"
tengan a bien llevarlo consigo a otros mundos edénicos para los que ha sido
elegido. En efecto, ya no pertenecen mentalmente a este mundo, porque han sido
manipulados en lo más íntimo de su cerebro y han sido programados hacia su
propia destrucción. Y más tarde los hemos vuelto a encontrar, desesperados,
sin identidad, vagando sin rumbo y aislados de toda realidad. Los contactados y
abducidos cambian su forma de ser y de pensar; ya no son lo mismo ni actúan con
normalidad. Quedan profundamente afectados, Son traumas que surgen en ellos,
muchas veces, como pesadillas con las cuales deberán compartir el resto de su
vida, salvo que algo o alguien se las pueda controlar.
LA FORMA DE LOS OVNIS
La
insólita diversidad de formas que presenta el fenómeno ovni ha desconcertado a
los partidarios de la hipótesis extraterrestre clásica, ya que, prácticamente,
puede asegurarse que hay tantas descripciones como testigos y no existe
"el" modelo. Sin embargo, el "platillo volador" es el
emblema característico. La tarde en que el piloto Kenneth Arnold explicó que
los objetos que había visto parecían "como platos rebotando sobre la
superficie del agua", estaba inaugurando toda una saga de informes que
describirían exactamente lo mismo y se repetirían, interminablemente, en todos
los países durante más de cuarenta años. Poco antes del promocionado episodio
de monte Rainier, los pilotos de la Segunda Guerra Mundial habían denunciado la
aparición de misteriosas "bolas de fuego" (los denominados
"foo-fighter") y años después, en la Península Escandinava,
millares de testigos definirían a los extraños artefactos como "cohetes
fantasmas". Cuando las discrepancias en los tipos de formas provienen de
los perceptores de ovnis, suele señalarse que las descripciones varían dado
que los patrones comparativos utilizados por cada testigo también son
cambiantes. Pero cuando esa disparidad surge en las fotografías, ya no puede
acusarse al relato de los testigos sino a los propios ovnis, cuyo aspecto suele
ser bastante inconstante. Fueron descriptos como circulares, ovoidales,
triangulares, con forma de trompo, de cigarro, cilíndricos, cónicos, esféricos,
lenticulares, etc. Pero el formato predominante es, sin duda, el denominado por
los especialistas: "elipsoide de revolución".
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< Fotografías de objetos observados en el mundo |
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Dibujos
de diversas formas de objetos voladores > |
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LOS VIAJES Y EL TIEMPO
Algo
que muchos no comprenden, o creen imposible es la capacidad de los ovnis para
viajar grandes distancias. No hablamos de miles de kilómetros, sino de decenas,
centenas o miles de años luz. Recordemos que el año luz es la distancia que
recorre la luz en un año. Y la luz viaja a una velocidad de 300.000 kilómetros
por segundo. Supongamos que contamos con una nave lo suficientemente rápida,
que viaje a la velocidad de la luz, y queremos viajar a la estrella más cercana
a nuestro Sistema Solar, Sirio, tardaríamos 4,3 años, pues Sirio está a 4,3 años
luz de distancia. Nuestra nave debería viajar durante 4,3 años a una velocidad
de 300.000 km/seg. ¿Es eso posible?
Según nuestra tecnología, viajar grandes distancias en poco tiempo es
imposible, pero estamos hablando según nuestra tecnología, y según las leyes
de la física que manejamos y conocemos aquí, aunque la mayoría son las que
rigen el universo conocido. Pero recordemos algo. Nuestra civilización hizo
grandes avances , como por ejemplo la invención del automóvil, el avión, el
teléfono, la radio, las máquinas eléctricas, y hace poco más de cincuenta años,
las naves espaciales; todo esto y otras cosas más, solamente en los últimos
doscientos años. Ahora bien, una civilización con un grado de avances tecnológicos
doscientos años más adelantados que nosotros, adonde habrá llegado. Quizás
utilice los agujeros de gusano las curvaturas del espacio en las que las
distancias se reducen a prácticamente a cero, como lo expresó Albert Einstein.
en su teoría de la relatividad.
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Aún
nos falta mucho que aprender y descubrir, y no podemos decir simplemente
"esto no puede ser porque es imposible para nosotros". Quizás
algún día descubramos lo equivocados que estábamos. |
E=MC2 |
¿SÓLO
NAVES?... TAMBIÉN ET'S

Con
la llegada de los objetos voladores no identificados, también sobrevinieron los
contactos cercanos con los
supuestos tripulantes de estas naves. De diversos aspectos, tamaños y colores,
han sido visto en casi todo el mundo.
El
primer caso data de 1947, con el sonado caso de Roswell, en Nuevo México. Según
miembros de la fuerza aérea estadounidense - los que se atrevieron a hablar- a
un lado del disco volador que se había estrellado había cinco cuerpos pequeños
de unos seres de color amarillento, los que fueron trasladados a la base militar
y minuciosamente examinados.
Los
testigos de encuentros cercanos con extraterrestres suman por millones en todo
el mundo. Existen ejemplos de abducciones en los cuales éstos seres raptan a
los seres humanos con fines científicos, como si fuéramos conejillos de
indias.
Bajo hipnosis muchísima gente dice haber sido llevada al interior de una nave espacial para realizarles implantes, o para ser inseminados por los et's. Estas personas despiertan en sus domicilios sin haber sabido jamás lo que les ocurrió. Sólo descubren que algo les raro les ocurrió al ver extrañas marcas en sus cuerpos, en las pesadillas, en la presunción de haber estado en algún sitio, de haber desaparecido por lapsos de tiempo sin pensarlo, o en el modo raro de desempeñar tares cotidianas.
LA OTRA CARA DE LOS
PLATILLOS VOLADORES
Desde
1947 hasta 1969, fecha en que se disolvió el Proyecto Libro Azul, se
registraron 12.618 casos de ovnis, la mayoría de los cuales fueron vistos en
distintos lugares del vasto territorio norteamericano (y también por
astronautas en el espacio). De ese total, sólo 701 permanecieron en la categoría
de "objetos no identificados", ya que del resto se encontró alguna
explicación: sondas meteorológicas, fraudes, ilusiones ópticas, reflejos, fenómenos
atmosféricos, aeronaves, etcétera. A lo largo del tiempo, los expertos del
Proyecto Libro Azul investigaron intensa y tenazmente las evidencias de
apariciones de ovnis. Año tras año, sus conclusiones fueron expuestas en forma
regular en estos 'términos: "no existen amenazas a la seguridad
nacional" por parte de ovnis y "no ha habido evidencia de que las
visiones calificadas como no identificadas representan adelantos tecnológicos o
principios superiores a los del conocimiento científico actual".
Conclusiones que hacían poner los pelos de punta a los creyentes en la
procedencia extraterrestre de los ovnis.
Durante
los años iniciales del Proyecto, mientras éste era dirigido por Ruppert, las
apariciones aumentaron en forma espectacular y el estudio de cada una de ellas
fue una tarea titánica, tanto por el volumen y la complejidad de los casos
cuanto por la tendencia creciente en la opinión pública norteamericana a
aceptar la existencia de "platos voladores" provenientes de otros
mundos. En 1965 y 1966, cuando las apariciones se habían convertido en un hecho
rutinario, la visión de ovnis por policías rurales norteamericanos provocó
una crisis en la Fuerza Aérea. A la falta de explicación racional para las
visiones denunciadas se agregó el que, por ser policías los testigos, se los
consideró más confiables en cuanto a su capacidad de descripción. Para esa época,
las asociaciones y clubes de ufólogos proliferaban en los Estados Unidos y
representaban un desafío constante a los conductores del Proyecto Libro Azul.
Sobrepasada
por la dificultad para explicar numerosos casos y bombardeada por el entusiasmo
de los ufólogos, la Fuerza Aérea decidió pedir auxilio a los científicos,
importantes universidades, como la de California, la de Harvard o el Instituto
Tecnológico de Massachusetts se negaron a participar, mientras que la USAF no
aceptó la participación de las universidades del Northwestern ni de Arizona:
en la primera se desempeñaba el astrónomo J. Allen Hynek. consultor del
Proyecto y decidido opositor de la hipótesis extraplanetaria, mientras en la
segunda tenía su cátedra el físico James Mc Donald, fervoroso partidario de
la existencia de seres extraterrestres. Finalmente, el asesoramiento científico
fue confiado - mediante un contrato de dos años por medio millón de dólares-
a la Universidad de Colorado, y quedó al frente de las investigaciones el físico
Edward Condon, conocido por sus aportes al desarrollo del radar y la bomba atómica.
Condon
y su gente debieron moverse durante esos dos años entre las expectativas
crecientes de la opinión pública y la escéptica mirada de los científicos
para tratar de acercarse a una conclusión satisfactoria para todos. Pero no fue
posible. El informe final fue tajante: dar por finalizado el Proyecto Libro Azul
y no invertir un sólo dólar más en la investigación de ovnis. El 17 de
diciembre de 1969, el entonces secretario de Aeronáutica, Robert Seamans Jr.
determinó que el Proyecto Libro Azul no se justificaba "ni por razones
de seguridad nacional ni por interés científico". Para tomar esta
decisión, Seamans se apoyó en el pronunciamiento de la Academia de Ciencias de
los Estados Unidos, que analizó el informe Condon y concluyó que "los
datos de los últimos 20 años no justifican la prioridad dada a los estudios
sobre ovnis". Asimismo, la Academia daba un golpe mortal a la hipótesis
extraterrestre: "Sobre la base de los conocimientos actuales, la hipótesis
de que los fenómenos ovnis se deben a la visita de seres inteligentes
extraterrestres es insostenible".
Los ufólogos reaccionaron unánimemente en contra del informe Condon. Sostuvieron que el alto porcentaje de casos sin resolución - entre el 20 y el 30 por ciento- y la vaguedad de muchas de las conclusiones lo invalidaban. En cambio, la comunidad científica - en parte por el rigor con que fue concebido el trabajo- respaldó sus conclusiones. Desde entonces, y pese a los numerosos intentos de los ufólogos por interesar al gobierno de Washington y a la NASA en el tema, no lograron que se les prestase atención oficial. Sin embargo, la Fuerza Aérea continúa investigando casos denunciados de ovnis, como parte de la investigación de rutina en cuestiones que podrían afectar la seguridad aerospacial.
SOLO PARA ESCEPTICOS
Con el surgimiento de la era de los platillos voladores, mezclados con los testimonios de buena fe, empezaron a aparecer relatos bastante dudosos y a veces hasta fraudulentos. Algunas facetas del fenómeno ovni contienen, además, una fuerte carga que invita al mesianismo, y que suele ser aprovechada por sectas que tratan de imponer su credo en base al extendido mito de los extraterrestres que vienen a rescatar a la humanidad del Apocalipsis. Para hacer frente a los aspectos más perniciosos generados por este nuevo sistema de creencias, y a instancias de un grupo de científicos encabezados por Paul Kurtz, Carl Sagan, Martin Gardner y el escritor Isaac Asimov, nace en los Estados Unidos el CSICOP (Commitee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal), una institución científico-educativa dedicada a examinar las presuntas evidencias en que se basan la Ufología, la parapsicología y otras "disciplinas marginales". El CSICOP edita, desde 1975, The Skeptical Inquirer, que se ha convertido en la tribuna directa del escepticismo internacional.
El equivalente nacional de The Skeptical es El Ojo Escéptico, que publica el CAIRP (Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia). El CAIRP cuenta con un Departamento dedicado a la investigación del fenómeno de la Ufología pero, sobre todo, su actividad está orientada a desmitificar y alertar al público acerca de las secuelas sociales más peligrosas que se destilan de los movimientos pseudocientíficos.
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