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Las Pistas de Nazca (Perú) |
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La Pampa de Nazca La bella figura del colibrí es una de las más características de todas cuanto se despliegan a lo ancho de la Pampa de Nazca. Para los seguidores de Erich Von Danifen, esta inconografía estaba destinada a atraer la atención de los "dioses astronautas", a fin de que regresaran de las estrellas. En realidad, la primitiva cultura del Perú se distinguió por sus conocimientos de ingeniería, hidráulica y astronomía. Existen también gigantezcas "pistas de aterrizaje", en línea recta y con una extensión de casi 20 kilómetros. ¿Habrán sido construidas éstas figuras para que alguien del espacio exterior se sienta guiado en sus visitas al planeta Tierra? |
En
su inagotable catálogo de enigmas sin resolver, los neoarqueólogos nunca
olvidan mencionar las fabulosas figuras que se dibujan sobre la desértica Pampa
de Nazca, Perú, cuya antigüedad se remonta a por lo menos tres mil años. En
esas ruinas se ha creído ver un "cosmódromo" donde milenarios
viajeros del espacio se posaron para explorar la Tierra. Erich von Däniken -
que se ha caracterizado por los planteos más elaborados- sostiene que el fantástico
trazado refleja la esperanza de que los "dioses" vuelven a honrarlos
con su visita, razón por la cual se habrían lanzado a la tarea de duplicar el
rastro dejado por las naves en ocasión de su aterrizaje en Nazca. Deseosos de
asegurarles a los extraterrestres una bienvenida acorde con su investigación,
los viejos peruanos habrían diseñado alrededor de las "pistas"
figuras que simbolizan ofrendas que estarían dispuestos a hacerles en caso de
que regresen al planeta. Naturalmente, el tamaño de las imágenes debería ser
monumental para que los dioses pudieran contemplarlas desde el espacio. La
doctora Marie Reiche, una admirable matemática y antropóloga peruana que se
estableció en Nazca en 1949, lapso en que se volcó de lleno al estudio de las
trazas, no comparte la tesis de Däniken porque "ni las naves ni los taxis
espaciales necesitan pistas de aterrizaje". A su modo de ver, el terreno de
esta región es el menos indicado para maniobras de esa naturaleza. "En vez
de adoquinarlo -argumenta- se ha hecho lo contrario, es decir, quitar
escrupulosamente todas las piedras de la superficie... y, al aterrizar, los
aviones o cualquier otro aparato volador levantaría una nube de polvo tan densa
que poco a poco se iría depositando sobre los dibujos adyacentes hasta
borrarlos por completo... "Para la antropología alemana, las mal llamadas
"pistas" de Nazca no serían otra cosa que parte de un colosal templo
al aire libre, destinado a que fuera visto por los dioses mitológicos de los
Incas. Según la doctora Reiche, estas figuras "tenían la misión de
invocar la piedad divina para obtener las lluvias que beneficiarían sus
cultivos, en una zona famosa por su aridez". No son pocos, sin embargo, los
ufólogos que abjuran de las explicaciones tradicionales afirmando que "las
pistas de Nazca son el antecedente más cercano de los extraños círculos que
aparecen en Gran Bretaña, con la diferencia de que los actuales ideogramas son
directamente producidos por el descenso de los ovnis".
Las Pistas de Nazca
Un
mapa del cielo, pistas de aterrizaje de naves extraterrestres, signos de adoración
a los dioses o a la naturaleza... Las misteriosas figuras de las Pampas de
Nazca, en el presente, siguen siendo un misterio.
¿Qué
se sabe de esos famosos "dibujos" que cubren 500 kilómetros cuadrados
de pampas desérticas del sur peruano? Trazadas "en puntillado" sobre
arenas de aspecto lunar, ¿qué significan esas extrañas líneas desmesuradas,
esas gigantescas pistas geométricas y esas inmensas figuras estilizadas de pájaros,
de animales, de plantas y de dioses? ¿Sólo vistas desde arriba puede
comprenderse su significado? ¿Serían entonces la obra simbólica de
misteriosos hombres volantes? ¿O los esquemas coreográficos de un culto erótico
de la fertilidad? ¿O las observaciones de un zodíaco mágico-religioso para
programar el porvenir...? Tras largos años de investigaciones "in
situ" nadie ha podido emitir un juicio aceptable del origen y el por qué
de estas misteriosas figuras.
"Esos
indios contemplan constantemente los cielos y los signos, lo cual ha hecho de
ellos unos buenos adivinos del tiempo"
Cieza
de León, 1553
Dibujadas como "en puntillado" hace dos mil o tres mil años -tal vez mucho antes-, en un desierto de apariencia lunar, unas extrañas líneas kilométricas, que se alargan hasta perderse de vista, inscritas entre una no menos gigantescas figuras geométricas, plantean, en el sur del Perú, uno de los más inquietantes enigmas arqueológicos que aún quedan por descifrar...
Desde hace un cuarto de siglo, gran número de investigadores se han interrogado acerca de las misteriosas "marcas" de las Pampas de Nazca, que no tienen igual en el mundo por sus dimensiones y por su densidad. Y son más insólitas cuanto que sólo pueden ser identificadas por completo vistas desde el cielo. Dado que hacen pensar instintivamente -incluso, y sobre todo, a los pilotos de avión- en pistas de aterrizaje, los pioneros de lo inexplicable se han referido a unos eventuales "visitantes del espacio". Esos famosos dibujos, esos jeroglíficos desmesurados, bordados en las blancas arenas, podrían, para los investigadores metódicos, el mayor calendario planetario creado por la mano del hombre. Y, para otros, el cosmódromo -en sentido contrario- de una especie de misión "Apolo" de la Prehistoria. Sin embargo, incluso aceptando la idea de que los visitantes siderales hubiesen podido, en edades inmemoriales, acortar el espacio-tiempo y, al saber utilizar los insondables "agujeros negros", desplazarse de un universo a otro con tanta rapidez como la luz, en el estado actual de nuestros conocimientos no parecen que hayan dejado en Nazca cuerpos tangibles. Igual que los restos de esos misteriosos ingenios volantes no identificados que tanto nos intrigan. Y que, indiscutiblemente, pueden testimoniar el hecho de su estancia entre los terrestres...
Simon Waisbard, un investigador, ha estudiado sobre el terreno -en compañía de peruanistas de gran reputación- los grandes misterios pre-americanos y, en particular, los de Nazca, durante unos quince años, y analizado con ellos la extraña arqueo astronomía de una grandiosa civilización nunca desaparecida, aunque mal conocida en el extranjero, e incluso en los propios medios científicos americanos. Porque en su mayor parte, se halla envuelta aún en el misterio y que hasta ahora se han emitido sólo hipótesis de trabajo.