| Los OVNIs y lo Paranormal |

La Radiestesia al servicio del misterio
Oficialmente, nuestro país no parece tener demasiado interés en bucear acerca de los extraños fenómenos que se producen en torno a las supuestas apariciones de naves extraterrestres. Mientras tanto, el rico material informativo que periodísticamente se produce entre nosotros es ávidamente recogido por europeos y norteamericanos. A continuación, casos publicados en un semanario argentino de los años setenta.
En los últimos tiempos es mucho lo que se ha dicho y lo que se ha escrito sobre OVNIS. Pero, evidentemente, mucho más es lo que se ha ocultado, sobre todo (y no sabemos por qué) en países de éste lugar del continente.
Aquí en Argentina han ocurrido reiterados casos vinculados con este fenómeno sin que, lamentablemente, se haya tenido la suerte de conocer una explicación oficial y ello ocurre porque los organismos que podrían hacerlo se empecinan en considerar ilusiones ópticas los relatos de apariciones que no se ajustan a las pautas que, oficialmente, se han citado al efecto.
A fines de los setentas en Villaguay (Entre Ríos) y en Vizcacheras (Mendoza) se produjeron dos sucesos que no sólo conmocionaron a los pobladores de esas zonas sino que alcanzaron repercusión internacional. Sin embargo, ninguna información oficial se refirió a esos hechos, a pesar de que científicos franceses y norteamericanos viajaron especialmente al país para llevarse elementos que contituían un valioso aporte a los estudios que sobre los OVNIS realizan en conjunto varios países del mundo.
Años después, más de 1.500 personas vieron cómo se hundía en aguas del Atlántico, frente a Mar del Plata, un objeto que despedía luces de colores. El control de la Torre de Camer y la misma Fuerza Aérea reconoció el episodio. Tres pilotos de otras tantas naves aéreas que evolucionaban sobre la zona elevaron sus respectivos informes sobre ese objeto que, según un vocero de la NASA, "en ningún momento se elevó de la Tierra hacia el cielo, pero sí descendió de la atmósfera". Hasta el momento nada se ha dicho al respecto. Ni siquiera se ha intentado arriesgar una teoría.
No obstante esto, un ejército silencioso de anónimos investigadores, aquí y en todas partes del mundo, trabaja procurando recopilar todos los casos conocidos (o no), vinculados al tema. Y en este sentido merece un párrafo especial el descubrimiento concretado por la profesora Beatriz Domínguez, que es la única radiestesista gráfica que existía en el país. La Radiestesia es una práctica que en estos momentos, en Europa está brindando señalados servicios a la comunidad. En Vietnam, el cuerpo de ingenieros de la infantería de Marina de los Estados Unidos utilizaba a los radiestesistas para localizar minas enterradas y trampas colocadas por el enemigo. Los científicos soviéticos usan esta práctica vieja como el mundo pero en auge en los últimos tiempos para detectar vetas metálicas, corrientes subterráneas y petróleo.
En Francia, Alemania, Italia e Inglaterra fue con el concurso de radiestesista que se pudieron localizar a personas perdidas o secuestradas.
¿Y cuál ha sido el descubrimiento de Beatriz Domínguez en la Argentina? Dejemos que ella misma nos lo explique.
Nuestros pequeños semejantes
"Me encontraba en Punta Mogotes seleccionando piedras en la playa, que utilizaría luego en mis prospecciones de minerales; una vez en mi estudio, comprobé que una de aquellas piedras, de raro aspecto y singular conformación, era, en realidad, un cráneo petrificado. Pero un Cráneo diminuto, de un ser que, en vida, no había tenido más de 15 cm de altura".
¿Qué hizo con ese cráneo?
Lo utilicé como muestra testigo y con la ayuda del péndulo que utilizo para mi trabajo , comencé a hacer los dibujos radiestésicos".
¿Cómo es el sistema?
"El péndulo, que sujeto con mi mano izquierda, vibra y obedeciendo esas vibraciones, y con la ayuda de mi Psiquis comienzo a realizar los trazos, con mi mano derecha sobre el papel".
¿Es un método infalible?
"Es una práctica que ha permitido encontrar agua, petróleo, cavidades subterráneas y hasta túneles milenarios".
¿Y qué fue lo que pudo dibujar en base a ese cráneo diminuto?
"Un dibujo casi idéntico al que realicé en base a la arena petrificada que quedó en Vizcacheras, Mendoza, cuando se posó aquél plato volador que vieron y testificaron diecisiete ingenieros de YPF. Y, coincidiendo, en ambos dibujos aparecen estos seres diminutos, de mandíbula prominente, como sería el ser al que perteneció este cráneo que, en Punta Mogotes, se hallaba confundido con las piedras de la playa".
Este es el relato textual de la conversación mantenida con la profesora Beatríz Domínguez, que su peculio abona todos los gastos que demandan sus pacientes e interesantes investigaciones y que ahora ha recibido comunicación de Europa, desde donde se interesan por su hallazgo.
¿Existen o existieron esos seres pequeños? ¿Estuvieron alguna vez en nuestro planeta? Estos interrogantes parecen encontrar respuesta a través de lo que se ha venido publicando sobre el tema.
En Yakoama, Lapón, la Comic Brotherhood Association , en una publicación oficial dio a conocer un cuadro donde agrupó los distintos seres interplanetarios, vistos en la Tierra desde la prehistoria hasta nuestros días; y el 90 por ciento de los dibujos presentados se refiere a seres con una altura no mayor de 20 centímetros.
En una roca en Australia Occidental, cerca del río Clenelg, un grupo de estudiosos encontró pintada una figura que muestra a un ser muy diminuto que lleva algo parecido a un casco espacial. Otro tanto ocurrió en las cuevas de Tasfif-in Ajjer, en el Sahara, y en Palenque, estado de Chiapas, México, y en las cuevas de Ferghana, en Rusia.
La lista es muy larga. En la misma base de la pirámide de Keops, en Egipto, en muchos jeroglíficos aparecen seres diminutos. El profesor Newton, que en Denver, Colorado, Estados Unidos pronunció aquella conferencia que conmocionó al mundo e irritó al Pentágono, afirmó que los 32 cadáveres hallados dentro de un platillo volador caído en Arizona y encontrados por oficiales de la Fuerza Aérea norteamericana, habían alcanzado, según los estudios médicos practicados después, una edad que oscilaba, en el momento de su muerte, entre 35 y 40 años, pero que ninguno sobrepasaba los 45 centímetros de altura.
"Todo radia, todo vibra en la naturaleza". Esta es la premisa de la radiestesia, una técnica que permite al ser humano captar las radiaciones electromagnéticas, u ondas, si se prefiere, que nuestros cinco sentidos "oficiales" son incapaces de percibir.
Tal vez esta disciplina, practicada ya por Isaac Newton y Thomas Edison y Albert Einstein - cosa que pocos conocen- sirva en nuestros días para desentrañar misterios que, como el de los OVNIS, preocupan a la humanidad.