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El incidente de Roswell |
¿CONSPIRACIÓN?
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¿Qué
ocurriría si el próximo presidente estadounidense iniciase su
mandato explicando que hace más de medio siglo se decidió que la
humanidad no estaba preparada para conocer la presencia de entidades
extraterrestres? |
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El
INICIO DE LA "ERA" DE LOS "PLATILLOS VOLADORES"
Todo
comenzó cuando el piloto de la Fuerza Aérea Norteamericana Kennet Arnold
volaba su avioneta y divisó una formación de objetos circulares, con un pequeño
domo en su parte superior, y se desplazaban a saltos como lo hace un plato
arrojado tangencialmente al agua. Era una formación de nueve objetos. A partir
de ese incidente se los empezó a llamar "platillos voladores".
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Pero
sin duda, lo que más llamó la atención en el mundo fue el famoso caso de
Roswell, en Nuevo México. En la primera semana de julio de 1947, un hecho
relevante cambió la forma de ser y de pensar de mucha gente. Los restos
aparentemente metálicos de un objeto volador habían sido hallados en un campo.
Todo hacía pensar en un OVNI estrellado. Los restos habían sido descubiertos
por el granjero W. W. Brazel, quien afirmó haber visto un gran resplandor
seguido del sonido como el de una explosión, detrás de una colina. Y un hecho
inusual que le |
El
mayor del ejército Jess Marcel había sido designado por jefes de la base aérea
de Roswell para ir al lugar del incidente y verificar los comentarios. Marcel se
encuentra con un campo literalmente sembrado de restos de material como si
fueran trozos de papel metalizado. Una vez hecho el relevamiento se retira
llevando consigo algunas muestras, las que son presentadas ante las autoridades
militares. El material tiene la particularidad de volver a su estado original
después de haberlo doblado en varias secciones, comentan, no pudiéndose
aseverar la procedencia ni composición química del mismo. Además de los
restos, fue encontrado, según oficiales del ejército que sobrevolaban la zona,
un objeto metálico en forma de disco, el cual se había estrellado en una
colina cercana al campo de Brezel. Según los testimonios, a un lado se
encontraban cinco pequeños cuerpos, como si se tratase de niños.
De
acuerdo a los relatos, el gobierno tomó conocimiento y ordenó que se
transportara al platillo y los cuerpos a los hangares de la base para su
posterior estudio. Oficialmente no se informó nada al respecto. La opinión pública
nunca supo oficialmente sobre de la existencia del hallazgo, sin embargo estaba
el relato de los oficiales, que hasta aseguraron se les habrían practicado
autopsias a los cuerpos. Pero los testigos misteriosamente fueron
desapareciendo, y no hay pruebas contundentes sobre lo ocurrido.
Después
de hacerce público el hecho, el gobierno intentó por todos los medios posibles
de desmentir todo, asegurando que los restos no eran de una OVNI sino de un
globo meteorológico. Marcel fue obligado a posar ante las cámaras fotográficas
de los periodistas y a declarar que los restos eran de un globo. Hasta el mismo
granjero desmintió los hechos, posiblemente tras haber recibido una suma de
dinero por parte del Gobierno.
Jess
Marcel, en total secreto continuó tratando de esclarecer este hecho, aunque su
vida corriera peligro, pues bien sabía que no eran de un globo los restos, sino
de una "nave espacial extraterrestre".
Jess
Marcel murió en 1986 tras una larga enfermedad, pero su tarea no fue en vano;
gracias a él muchas personas luchan por desentrañar este hecho que marcó un
antes y un después en la era de los platillos voladores. Porque decir que no
existen sería egoísta de nuestra parte, y las pruebas que día a día se nos
presentan son cada vez más contundentes. Sería aterrador pensar que somos la
única especie viviente en el Universo.

Existen dos escenarios posibles para el accidente de Roswell. Según el primero, tras desprenderse parte del ovni sobre el rancho Foster, éste fue a caer muy cerca de Roswell. Según el segundo, el objeto cayó en los llanos de San Agustín. El escenario de "Barnett" no concuerda con ninguno de ellos.
LA
POLÉMICA FOTO DEL ET DE ROSWELL
Un
grupo de investigadores ingleses descubrió un viejo film documental en el cual
se ve la autopsia de una extraña criatura, presumiblemente un ser
extraterrestre. Según afirman sus descubridores, se trata del cadáver de un
alienígena rescatado de una nave no identificada que se estrelló en 1947 en
Roswell, Estados Unidos. La película estaba en poder de un viejo camarógrafo
militar que la filmó a pedido de la fuerza aérea de ese país y fue encontrada
por casualidad.
El
Pentágono y el FBI siempre rodearon a este episodio de un absoluto silencio.
Ahora el increíble film fue difundido por la televisión francesa y por un
semanario que se edita en el país.

Es
uno de los casos más extraños del siglo. También uno de los más perturbados.
Si se confirma que una película documental filmada hace cincuenta años en una
base militar de los Estados Unidos es auténtica, muchas cosas cambiarán sobre
la Tierra. Si lo que se ve allí es cierto, el hombre habrá dejado de ser la máxima
criatura de Dios. El pánico que causa esta simple idea es inevitable. Si no
estamos solos en el Universo, ¿cuál es nuestro rol en el perfecto orden
celestial en que vivimos? Desde hace un tiempo nadie se anima a contestar esa
pregunta.
La
filmación fue dada a conocer en el mes de mayo de 1995, en una sala de proyección
de Londres. Allí tuvo lugar un hecho sorprendente.
Con
la presencia de un grupo de sesenta expertos de todo el mundo y un puñado de
periodistas - entre los cuales se encontraba una corresponsal de la revista Conozca
Más- se exhibió un viejo film militar donde se puede ver con toda claridad
la autopsia de una extraña criatura de aspecto humanoide, presumiblemente un
ser extraterrestre, rescatado sin vida de una nave desconocida que se habría
estrellado el sábado 5 de julio de 1947, a pocos kilómetros de la aislada
localidad de Roswell, en los Estados Unidos.
Tres
semanas después de la proyección londinense, el 21 de junio por la noche, el
canal 1 de la televisión francesa difundió una síntesis de ese film en el
programa Odisea de lo extraño, presentado por el periodista Jacques
Pradel. Al día siguiente, la revista VSD, que se edita en París, realizó
una amplia cobertura del acontecimiento, publicando en la tapa lo que podría
ser - como tituló el semanario- "la primera fotografía de un
extraterrestre", extraída de un fotograma del programa grabado y difundido
por el Canal 1. Las fotos que ilustran esta nota muestran, a modo de ejemplo, el
tratamiento que se dio al tema en algunas de la páginas interiores de VSD,
que divulgó el acontecimiento en dos ediciones sucesivas.
Debido
a este relato exhibido por la televisión francesa, en algunos ámbitos ufológicos
de Estados Unidos se comenzó a hablar nuevamente del antiguo episodio llamado
"el incidente de Roswell". Según relatos de la época, en el estado
de Nuevo México, varios radares civiles y militares, registraron la presencia
de un objeto volador no identificado en la noche del martes 1 de julio de 1947.
El sábado 5, un pastor de ovejas llamado Mac Brazel, oyó una fuerte explosión
cerca de su casa, en la pequeña localidad de Corona, al noroeste de Roswell.
Salió a investigar el hecho y pronto localizó los restos de un extraño
artefacto. Algunos de los trozos eran de colon metalizado brillante y otros tenían
el aspecto de lo que hoy conocemos con el nombre de composite y fibra óptica.
El sheriff del condado, George Wilcox, avisó a las autoridades de la base local
de la Fuerza Aérea y rápidamente cinco camiones militares cercaron la zona e
impidieron todo acceso al lugar, bloqueando las rutas 285 y 42. A la mañana
siguiente, el soldado Malvin E. Brown, interrogado por el periodista John
McBoyle, de la emisora radial KSWS, declaró que había visto los cadáveres
de cinco personas de baja estatura, cabeza abultada y piel amarilla ocultos en
un camión militar tapadas por una lona. El mayor de inteligencia Jesse Marcel,
por orden del coronel Thomas J. Dubose, jefe de la base aérea, afirmó en rueda
de prensa que los restos habían pertenecido a un globo de observación meteorológica
que se había estrellado al norte de Roswell y que no era cierto que se hubiese
encontrado allí persona alguna. Poco después el Pentágono y Edgard J. Hoover,
director del FBI, ordenaron que se guardara absoluto silencio sobre este
episodio, que se convirtió - con los años- en un clásico.
Según
el film se muestra el cuerpo de un ser parecido a un humano, pero con rasgos que
lo diferencian. Tiene dos brazos, dos piernas, cabeza prominente y grandes ojos
cubiertos por una membrana oscura. Y presenta una clara rigidez cadavérica en
la parte inferior del cuerpo, cosa muy difícil de imitar. Las manos y pies
presentan seis dedos y las orejas están situadas un poco más abajo de la cara,
justo donde empieza el maxilar inferior. Al efectuar la disección del cuerpo
aparece una masa encefálica, protuberancias y órganos que en los humanos no
existen. Aunque el film es en blanco y negro, el cerebro tiene un color gris muy
oscuro casi negro, y algo que dejó atónitos a los médicos que presenciaron la
película, era la ausencia de pulmones y de genitales externos.
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El
incidente de Roswell tuvo varios testigos. Desde los pilotos que divisaron el
platillo estrellado con los supuestos cadáveres a su lado, hasta el personal
que trabajaba en el área militar. Todo ello fue rotundamente negado a la opinión
pública, incluso muchos de los testigos desaparecieron en extrañas
circunstancias. |
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Pero
si el film es auténtico, si en realidad la fuerza aérea norteamericana rescató
de los escombros de una nave no identificada el cuerpo sin vida de un ser
inteligente, llegado de otro mundo, la humanidad tiene ante sí un camino que se
abre hacia un futuro incierto, plagado de peligros y esperanzas.
Además,
parece lícito formularse algunas preguntas. ¿Por qué se ocultó todo esto en
1947?
¿Por
qué se respondió siempre con un rotundo "sin comentarios" las
preguntas formuladas a las autoridades civiles y militares de los Estados
Unidos? ¿Cómo puede ser que un fotógrafo norteamericano de 82 años tenga en
su poder este documento secreto? ¿Por qué aparece ahora? ¿Estaremos frente a
una increíble conspiración de silencio o somos víctimas de una colosal patraña?
De todas maneras, quienes han visto el film sólo pueden expresar un sentimiento
de ternura por esa improbable extraña criatura que cayó del cielo. Un cielo
que a partir de ahora parece más desconocido que nunca.
En
los últimos años han salido a la luz estas y otras fotografías y filmaciones,
y han sido presentadas como las imágenes reales de formas de vida alienígenas.
Tanto las películas como las fotografías fueron analizadas por los
investigadores, pero ninguna ha sido certificada como genuina.
El
incidente en Roswell podría explicarse con una de tres posibilidades: la caída
de un globo sonda; el choque de una nave alienígena o un proyecto militar
ultrasecreto fuera de control.
Cada
investigador que ha estudiado el caso dice que no fue un proyecto militar
ultrasecreto, así que nos quedan dos opciones: un globo o una nave alienígena.
Si fue un globo, por qué los testigos describen los restos como algo no
manufacturado en la Tierra y por qué los militares trataron al material como
algo más importante que los restos de un globo. Y si fue el choque de un ovni,
por qué el Gobierno no lo admite.
Resumen del artículo "La primera foto de un ET". Revista Conozca Más - 1995
¿Por
qué silencian los militares la evidencia extraterrestre?
ROSWELL:
Un Watergate cósmico
Por
Javier Sierra (AÑO CERO)
El
expediente secreto del caso Roswell no aparece. Aunque nadie cree tan absurda
razón, la Fuerza Aérea norteamericana asegura que destruyó los documentos. ¿Por
qué justo ahora, cuando intentamos acabar con más de medio siglo de silencio?
Las investigaciones militares tuvieron siempre un objetivo clave: saber cómo
funciona un OVNI para desarrollar armamento. El precio de los secretos de una
posible tecnología extraterrestre debe ser incalculable. La razón de más
peso.
Casi
no podía dar crédito a mis ojos. Cuando hace escasas semanas cayó en mis
manos el último informe oficial sobre el caso Roswell elaborado por la Oficina
General de Contaduría (GAO) - el brazo investigador del Congreso de los Estados
Unidos -, una extraña sensación de impotencia se apoderó de mí. Este
departamento, a petición del congresista por Nuevo México Steven Schiff,
llevaba más de un año tratando de averiguar qué sucedió cerca de Roswell en
1947 y obtener toda la documentación secreta que la Fuerza Aérea custodiaba
sobre este incidente desde hacía (a 1995) 48 años. Su búsqueda, nadie puede
negarlo, ha sido asistemática. Durante meses ha barrido toda clase de archivos
militares en busca de referencias al caso hasta que, finalmente, los
responsables de documentación histórica de la USAF afirmaron que "muchos
de los archivos organizativos de la Fuerza Aérea que cubría ese período han
sido destruidos, sin señalar ninguna autoridad que así lo dispusiera". En
otra parte de su informe, el GAO indica claramente que no existe ningún
documento que indique "qué organización o persona destruyó los archivos
y cuándo o bajo qué autoridad estos fueron eliminados".
De esta absurda manera se desvanecía, hace poco más de dos meses, la última esperanza de averiguar por canales oficiales qué clase de aeronave se estrelló en Roswell en julio de 1947. "Lo que asegura el GAO - me comenta Don Schmitt, coautor del libro The Truth About The UFO crash at Roswell- es que no existen archivos que se refieran a un 'caso Roswell' o un 'informe Roswell'. Particularmente - añade Schmitt -, creo que esa información existe y que está clasificada bajo un nombre que desconocemos; sencillamente, no puedo creer que alguien no autorizado, como dice el GAO, destruyera unos archivos así hace cuatro años, cuando cosas menos importantes y más antiguas se conservan todavía en dependencias militares.
OPERACIÓN
YUNQUE
Quizá Schmitt no se encuentre muy lejos de la verdad. Uno de los datos más relevantes que han surgido al hilo de la confesión de "Jack Barnett" es que la operación de recuperación del OVNI y sus ocupantes en Roswell recibió el nombre clave de Anvil (yunque, en inglés). Nunca antes habíamos oído hablar de una operación que recibiera ese nombre aunque, como me reconoce el físico nuclear e investigador OVNI Stanton Friedman, "existen miles de documentos de los años 50 en los Archivos Nacionales que todavía están clasificados como alto secreto. ¿Cómo podemos conducir una investigación en condiciones si todo está clasificado bajo nombres y claves que ninguno conocemos?"
AVANCES
TECNOLÓGICOS
La
desesperación de los investigadores está más que justificada. Si, como
sospechan algunos, la principal razón para guardar el secreto sobre esta clase
de incidentes es por el interés que tiene para la técnica estadounidense poder
duplicar una tecnología mucho más avanzada, ¿en qué se ha notado ese avance?
"Hay un ejemplo que suelo usar a menudo - me explica Friedman -; si tu
entregas un submarino atómico a Cristóbal Colón en 1493, con seguridad no
podría construir otro igual porque no tendría la clave para diseñarlo. Sin
embargo , sí podría duplicar pequeñas piezas o instrumentos sencillos e irlos
adaptando a medida que se familiarizara con el ingenio que le has
entregado..."
-¿Y
crees que con Roswell está sucediendo algo así? – le preguntó.
-
Sin duda, uno de los mejores ejemplos que conozco es el de la unión de los
elementos samario y cobalto (SmCo5). Cuando los pones juntos obtienes un buen imán,
de propiedades permanentes, y de hecho, durante muchos años los mejores imanes
se han fabricado así. Pues bien, imaginemos por un momento que el doctor
Vannevar Bush entregó piezas del OVNI de Roswell a algunos científicos para
que las investigasen, y que descubriesen samario y cobalto fusionados, que antes
a nadie se le había ocurrido unir. Se investigan sus propiedades eléctricas y
mecánicas y alguien descubre que es un buen imán.
-¿Y
por eso se mantiene celosamente el secreto?
-
Claro. Otro de los avances post-Roswell más significativos fue la invención
del transistor – sigue refiriéndose Friedman con seguridad aplastante -. El
nacimiento oficial del transistor se produce el 23 de diciembre de 1947, aunque
fue anunciado en 1948. Sabemos que los laboratorios BELL tenían contratos para
trabajar en asuntos clasificados del gobierno, y sabemos asimismo que había
estrechos contactos entre ellos y los laboratorios militares de Sandia, en Nuevo
México; lo extraño es que los transistores fueron desarrollados gracias al
trabajo de tres científicos de alto nivel que estaban destacados en el
proyecto. Eso es muy raro, ya que lo habitual era que hubiese un científico
mayor dirigiendo un equipo de científicos menores... Pero aquí son tres los
que trabajan en ese "pequeño proyecto", y la única buena explicación
que tengo para eso es que alguien les proporcionase un material para que
extrajesen de él ideas.
Los comentarios de Friedman me desconcertaron. Tras una serie de rápidas comprobaciones confirmé que, efectivamente, en 1948 John Bardeen, Walter H. Brattain y William B. Shockley desarrollaron el primer transistor, recibiendo por ello el Premio Novel en 1956. Lo curioso del asunto es que los tres hombres tuvieron conexiones políticas y con los servicios de inteligencia al más alto nivel. Bardeen, por ejemplo, fue asesor científico del presidente Einsenhower, mientras que Brattain fue contratado durante la II Guerra Mundial para el servicio de investigaciones de armas secretas. Shockley, el mayor de los tres y responsable último del proyecto, estuvo siempre muy próximo a los servicios de inteligencia de la Marina y su posición lo convertía en el científico idóneo para recibir piezas de Roswell para su eventual manufacturación. "Tener piezas de algo fue el principio del interés del gobierno norteamericano, no el fin. Piezas de un material que podía ser examinado, y de cuyos resultados podían extraerse avances concretos, me aseguraba Friedman.
OBJETIVO:
RECUPERAR OVNIS
Independientemente
de que los avances en el campo de la electrónica y la tecnología de vanguardia
se deben a imitaciones puntuales de tecnología extraterrestre como sugiere
Friedman, lo cierto es que el crecimiento de este sector desde 1947 ha sido
exponencial. Quizá por ello, y tal y como insinuaba en otro artículo, la
Fuerza Aérea diseño un programa de recuperación de objetos volantes, conocido
bajo la clave MONNDUST (Basura lunar, en inglés) con el objetivo de recuperar
nuevos diseños aeronáuticos que investigar. "La designación MONNDUST -
asegura uno de los documentos recuperados a través de la "ley de libertar
de información" en EE.UU.- se usa en casos que impliquen la recuperación
de vehículos espaciales no norteamericanos y objetos de origen
desconocido".
¿A
qué se refiere el documento con "objetos de origen desconocido"? Si
bien no se especifica ese punto, sí en cambio se dan una serie de directrices a
la hora de investigar un accidente de esa naturaleza. Estudiar la trayectoria
del objeto, las características del lugar del impacto, evaluar los daños
causados por el aparato siniestrado, atender a cualquier marca o escritura en
las piezas y obtener cuanta información técnica sea posible dan una idea del
objetivo del programa Moondust: estudiar y copiar la tecnología que se
encuentre en esos restos.
Es
evidente que el proyecto alberga propósitos casi infantiles pues, si realmente
nos estamos enfrentando a una tecnología superior, nada nos debería hacer
pensar que semejantes accidentes requieren de una normativa establecida , como
si de algo habitual se tratase. Aunque reconozco que sólo la protección de un
secreto de este tipo explicaría, por ejemplo, las diversas "campañas"
de intoxicación lanzadas después del caso Roswell por los servicios de
inteligencia de la Fuerza Aérea con objeto de desviar por completo la atención
del público de tan espinoso tema.
Y
de esas campañas hay numerosas pruebas. En agosto de 1949, sin ir más lejos,
comenzaron a circular rumores en Hollywood sobre el estreno de una película de
ciencia ficción titulada El Platillo Volante y que se decía contendría imágenes
reales de la captura de uno de los objetos en Alaska por parte del gobierno de
los Estados Unidos. Por razones que no son difíciles de imaginar, si aceptamos
que en esa fecha ya se consideraba secreto todo lo relativo a OVNIs estrellados,
la oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFOSI) se
alarmó y condujo una rápida investigación para confirmar la veracidad de la
historia. Sus indagaciones desembocaron pronto en la confesión de Mike Conrad -
productor del largometraje- de que había inventado ese rumor para promocionar
su película. Fue un paso sin retorno, pues tras él, la popularidad que
recibieron en círculos de "chiflados por los platillos voladores" las
historias de accidentes de OVNIs terminaron desembocando en el descrédito total
de esta clase de relatos.
Pero
para la Fuerza Aérea no bastó. En enero de 1953 se convocó una reunión en
Washington, auspiciada por la CIA, en la que científicos de vanguardia y
militares de alto nivel estudiaron cómo debían hacer frente al inusitado interés
del público por el tema OVNI y, sobre todo, ante la creciente oleada de
observaciones en territorio norteamericano.
Aquella Reunión recibió el nombre genérico de Panel Robertson gracias a H.P. Robertson, director de la convocatoria, asesor científico de la CIA y jefe del Grupo de Evaluación de Sistemas Armamentistas del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Y en ella lo que se determinó fue emprender una campaña de desprestigio del tema "que redunde en la reducción del interés público por los platillos voladores. "Este proceso educativo 0sostienen las conclusiones del Panel- puede ser cumplido a través de medios de comunicación como la televisión, las películas y los artículos populares". Nunca se explicaron claramente las razones de esa actitud, pero se abdujo el miedo a una histeria colectiva y una vagas "cuestiones de seguridad nacional" para emprender esa acción.
ESTADOS
UNIDOS - 1947
OBSERVACIONES
DE OVNIS COMPROBADAS

EL
ESCUADRÓN SECRETO
Como resultado, los OVNIs fueron perdiendo su respetabilidad y convirtiéndose
en caldo de cultivo para charlatanes, mitómanos y gente sin escrúpulos..., al
tiempo que la Fuerza Aérea conducía en secreto nuevas investigaciones con
total impunidad a través del escuadrón secreto conocido como 4602d AISS,
hacia el que se canalizaban los mejores informes de OVNIs, al margen incluso del
famoso Proyecto Libro Azul de la USAF. Y es que, como asegura Jenny Randles en
su última obra, "el precio de los secretos de la tecnología
extraterrestre debe ser enorme", Randles sostiene que una figura destacada
del Ministerio de Defensa británico - cuyo nombre no revela- le confesaba
recientemente que saber cómo funciona un OVNI es el propósito número uno detrás
de cualquier estudio militar sobre el enemigo. "Deberíamos aprender a usar
esa tecnología para construir otras armas, antes de que el enemigo lo
haga", aseguró a Randles este oficial.
Y esa puede ser, desde luego, una buena razón - si no LA RAZÓN- para mantener todo este asunto bien guardado.
MÁS
DATOS EN:
UFO
Retrivals,
Jenny Randles.
Brandford
Books, Londres, 1995.
The
emergence of a phenomenon:
UFOs from the beginning to 1959, Jerome Clark, Omnigraphics Inc, Detroit, 1992.